jueves, 7 de febrero de 2008

Smara


Voy a morir mañana, pequeño. He oído mi nombre en los gemidos de los perros que rodean Smara. Me hubiera quedado sola esta noche, pensando en los caminos que elije la muerte para llegar a nosotros, pero aquí estás tú, un extranjero en el desierto, un niño. Quizás sea cosa del destino que precisamente tú escuches mis historias.Debes saber que le prometí a la muerte esperarla contando las historias verdaderas que solo a ella le pueden interesar. Son cuentos de magia, antiguas leyendas, estrellas fugaces en la noche de los tiempos. Se las contaría al té o a la luna si no estuvieses tú a mi lado. Y, por supuesto, reservaré la mejor para el final, cuando sienta los pasos de la muerte acercarse a mi puerta.Tú no sabes nada de nuestro pueblo...

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