martes, 29 de enero de 2008
El león de Luis
Lo que más le gusta al benjamín de la familia es jugar con sus hermanos; pero como está chico ellos no quieren jugar con él pues creen que no participa de la misma manera. Por eso Luis se pone triste. Sólo su imaginación e ingenio hacen que se divierta mucho y termine jugándole una broma a sus hermanos. Así se gana la consideración y el respeto de ellos.
Los lectores entenderán que la edad no cuenta cuando se trata de pasar juntos momentos amables; pues el cariño y la imaginación pueden compartirse siempre.
Los lectores entenderán que la edad no cuenta cuando se trata de pasar juntos momentos amables; pues el cariño y la imaginación pueden compartirse siempre.
León de biblioteca

León de biblioteca viene a ser uno de estos libros tranquilos. La historia de un felino que un día descubrió el encanto de la hora de los cuentos resulta una anécdota atractiva al lector infantil aunque el adulto no encuentre en ella una idea muy original. Las ilustraciones integran el carboncillo y las acuarelas en un registro que opta por crear una atmósfera antigua y que elude el efectismo fácil del colorismo y el ritmo trepidante. El mensaje final del libro de Michelle Knudsen se mantiene dentro de los linderos de lo políticamente correcto y el happy-ending. Sin embargo, como un todo este álbum es un libro sincero, coherente, admirablemente bien construido, gracioso y próximo. Una de esas obras que merecen estar tanto en las estanterías escolares como en las mesitas de noche y en aquellos anaqueles destinados a libros tranquilos.
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Michelle Knudsen
lunes, 28 de enero de 2008
El taller de las mariposas, Gioconda Belli

Un grupo de artistas, los Diseñadores de Todas las Cosas, son encargados de diseñar animales y plantas de un mundo todavía en construcción, bajo una regla impuesta por la Anciana Encargada de la Sabiduría: no mezclar el Reino Vegetal con el Reino Animal. Odaer, el joven diseñador, gracias a su tenacidad y a su gran imaginación conseguirá realizar su sueño, crear una criatura capaz de volar como un pájaro y ser tan bello coma una flor: las mariposas. Una metáfora sobre el poder del esfuerzo, de la constancia, de la ilusión y de los sueños que se hacen realidad, el secreto está en no cansarse nunca de soñar, en no darse nunca por vencido.
Autora preferida Virginia.
Autora preferida Virginia.
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PLAZA y JANÉS
sábado, 26 de enero de 2008
Me comería un niño

Aquiles, un travieso cocodrilito, quiere comerse un niño; tal es su deseo que se niega rotundamente a ingerir cualquier otro alimento. Mamá y Papá cocodrilo están desesperados, ofrecen a su hijo suculentos manjares para hacerle cambiar de opinión, pero no consiguen que Aquiles cese en su empeño
Para animar a comer.
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Sylviane Donnio
Vamos a cazar un oso

Tema: En este álbum con hermosas ilustraciones en acuarela, un papá emprende una arriesgada aventura con sus cuatro hijos por un río profundo y frío, por un bosque verde y oscuro hasta llegar a la tenebrosa cueva donde vive el oso… ¿Quién le tiene miedo al oso? ¡Nadie aquí no hay ningún miedoso!
En blanco y negro y luego en color, con onomatopeyas.
¿Nada?

La mañana de mediados de junio en que Sergio Andina, Álvaro de la Rosa, Andrea Peláez y Alba Fombona, entraron en la biblioteca y abrieron el libro titulado "¿Nada?", estaba nevando. Salieron a la calle a contemplar el espectáculo y vieron un paisaje blanco con dos casitas, una enfrente de la otra. En la ventana de una de ellas se hallaba un gato con cara preocupada; en la otra, sobre un cojín, dormía un perro. El gato les hizo señas desde detrás del cristal para que se acercaran. Ellos no lo dudaron ni un instante.–Hola, me llamo Morro –les dijo el gato–. ¿Podríais ayudarme, por favor? Estoy buscando algo para regalarle a mi amigo, el perro que vive en la casa de enfrente y no sé qué elegir.
–Regale un tazón para la comida sugirió uno de los niños
–Ya lo tiene –contestó Morro.
–¿Qué tal una cama de perro? –propuso otro.
–También tiene –dijo el gato.–Cómprale un hueso de juguete. A mi perro le gusta mucho.
–También tiene un hueso que le encanta. Eso que me sugerís ya lo había pensado yo. El problema es que mi amigo tiene de todo. ¿Qué se le puede regalar a alguien que lo tiene todo?
–Pues no le compres nada –dijeron un niño y una niña a la vez recalcando nada.
Al gato se le iluminó la cara y se puso a dar saltitos de alegría.
–¡Claro, por supuesto! Eso es lo que le regalaré. ¡Nada! Pero, dónde puedo encontrar nada?
En ese momento sonó la música de entrar en clase. Los cuatro compañeros se despidieron de Morro.
–Tenemos que irnos, no podemos llegar tarde a clase. Ojalá encuentres lo que buscas. Volveremos luego a ver si tuviste suerte –le comentó una de las niñas.
–Lo mejor que tiene tu amigo eres tú –le susurró Sergio antes de salir por la puerta.Los niños dejaron al gato en el momento en el que se disponía a iniciar su búsqueda del regalo para su amigo.
En clase, aquella mañana, permanecieron un tanto distraídos. Pensaban en sus amigo Morro, y estaban deseando volver a la biblioteca para saber cómo acabaría aquella historia. ¿Conseguiría encontrar Morro nada para su amigo?, se preguntaban.Susana, la profesora, notó enseguida que sus pensamiento estaban en otra parte. Por eso, cuando le preguntó a Álvaro en qué estaba pensando, éste respondió.
–En nada.
–Regale un tazón para la comida sugirió uno de los niños
–Ya lo tiene –contestó Morro.
–¿Qué tal una cama de perro? –propuso otro.
–También tiene –dijo el gato.–Cómprale un hueso de juguete. A mi perro le gusta mucho.
–También tiene un hueso que le encanta. Eso que me sugerís ya lo había pensado yo. El problema es que mi amigo tiene de todo. ¿Qué se le puede regalar a alguien que lo tiene todo?
–Pues no le compres nada –dijeron un niño y una niña a la vez recalcando nada.
Al gato se le iluminó la cara y se puso a dar saltitos de alegría.
–¡Claro, por supuesto! Eso es lo que le regalaré. ¡Nada! Pero, dónde puedo encontrar nada?
En ese momento sonó la música de entrar en clase. Los cuatro compañeros se despidieron de Morro.
–Tenemos que irnos, no podemos llegar tarde a clase. Ojalá encuentres lo que buscas. Volveremos luego a ver si tuviste suerte –le comentó una de las niñas.
–Lo mejor que tiene tu amigo eres tú –le susurró Sergio antes de salir por la puerta.Los niños dejaron al gato en el momento en el que se disponía a iniciar su búsqueda del regalo para su amigo.
En clase, aquella mañana, permanecieron un tanto distraídos. Pensaban en sus amigo Morro, y estaban deseando volver a la biblioteca para saber cómo acabaría aquella historia. ¿Conseguiría encontrar Morro nada para su amigo?, se preguntaban.Susana, la profesora, notó enseguida que sus pensamiento estaban en otra parte. Por eso, cuando le preguntó a Álvaro en qué estaba pensando, éste respondió.
–En nada.
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Nasrudín

Pepa, una de las profesoras de primero, les preguntó a sus alumnos nada más empezar la clase:
“¿A quién le gustaría saber lo que le pasó a un niño árabe que se llama Nasrudín que hiciera lo que hiciera todos lo criticaban?”Aunque Irene, Natalia y Pedro, los tres de 6 años, fueron los primeros en levantar la mano, toda la clase, sin excepción, solicitó ir a conocer a Nasrudín.
La verdad es que Pepa sabía como hacerles viajar. Y esos viajes siempre les entusiasmaban. Para ello no necesitaba una agencia de viajes ni trasladar a los niños en complicados medios de transporte, no. Sólo necesitaba un buen libro, como el de Nasrudín.
Así que Irene, Natalia y Pedro abrieron las páginas de aquel libro como si fueran puertas y, durante un buen rato, desaparecieron dentro de él.Nada más entrar, vieron al niño protagonista del cuento. Estaba sentado sobre una alfombra a la sombra de una palmera bebiendo en un cuenco.
–¿Os apetece un poco de leche de camella con canela? –les dijo el chico nada más verlos dando así muestra de su hospitalidad.
–Oh, no, muchas gracias –contestaron los tres a la vez–, ya hemos desayunado. Luego oyeron la voz amable del padre que le decía a su hijo desde dentro de la casa:
–Nasrudín, ve a por el burro, que nos vamos al mercado.A lo que el niño contestó:
–Tus deseos son órdenes.
Aquella extraña forma de hablar del niño, aquel respeto hacia su padre, tan poco frecuente hoy en día, les sorprendió.
Los tres niños viajeros siguieron a Nasrudín, a su padre y al burro.
Comprobaron, asombrados, que si el padre iba montado en el burro y su hijo caminado, la gente los criticaba; que si iba Nasrudín montado en el burro y el padre a pie, la gente los criticaba; que si iban los dos montados en el burro, la gente les criticaba; que si iban los dos a pie junto al burro, la gente los criticaba. Hicieran lo que hicieran, la gente siempre tenía algo negativo que decir. ¿Qué tenían que hacer entonces para que nadie se metiera con ellos?
El padre de Nasrudín era un hombre sabio, así que buscó la manera de que su hijo llegara a descubrir por si solo cuál era la forma más adecuada de actuar.
Irene, Natalia y Pedro, los tres niños viajeros, sonrieron satisfechos al oír la conclusión a la que había llegado Nasrudín.Y si alguien más quiere saber la sabia decisión que tomó para que no lo afectaran las voces criticonas, no tiene más que abrir el libro, seguir sus preciosas páginas estupendamente ilustradas y oírla de los labios del mismísimo Nasrudín
“¿A quién le gustaría saber lo que le pasó a un niño árabe que se llama Nasrudín que hiciera lo que hiciera todos lo criticaban?”Aunque Irene, Natalia y Pedro, los tres de 6 años, fueron los primeros en levantar la mano, toda la clase, sin excepción, solicitó ir a conocer a Nasrudín.
La verdad es que Pepa sabía como hacerles viajar. Y esos viajes siempre les entusiasmaban. Para ello no necesitaba una agencia de viajes ni trasladar a los niños en complicados medios de transporte, no. Sólo necesitaba un buen libro, como el de Nasrudín.
Así que Irene, Natalia y Pedro abrieron las páginas de aquel libro como si fueran puertas y, durante un buen rato, desaparecieron dentro de él.Nada más entrar, vieron al niño protagonista del cuento. Estaba sentado sobre una alfombra a la sombra de una palmera bebiendo en un cuenco.
–¿Os apetece un poco de leche de camella con canela? –les dijo el chico nada más verlos dando así muestra de su hospitalidad.
–Oh, no, muchas gracias –contestaron los tres a la vez–, ya hemos desayunado. Luego oyeron la voz amable del padre que le decía a su hijo desde dentro de la casa:
–Nasrudín, ve a por el burro, que nos vamos al mercado.A lo que el niño contestó:
–Tus deseos son órdenes.
Aquella extraña forma de hablar del niño, aquel respeto hacia su padre, tan poco frecuente hoy en día, les sorprendió.
Los tres niños viajeros siguieron a Nasrudín, a su padre y al burro.
Comprobaron, asombrados, que si el padre iba montado en el burro y su hijo caminado, la gente los criticaba; que si iba Nasrudín montado en el burro y el padre a pie, la gente los criticaba; que si iban los dos montados en el burro, la gente les criticaba; que si iban los dos a pie junto al burro, la gente los criticaba. Hicieran lo que hicieran, la gente siempre tenía algo negativo que decir. ¿Qué tenían que hacer entonces para que nadie se metiera con ellos?
El padre de Nasrudín era un hombre sabio, así que buscó la manera de que su hijo llegara a descubrir por si solo cuál era la forma más adecuada de actuar.
Irene, Natalia y Pedro, los tres niños viajeros, sonrieron satisfechos al oír la conclusión a la que había llegado Nasrudín.Y si alguien más quiere saber la sabia decisión que tomó para que no lo afectaran las voces criticonas, no tiene más que abrir el libro, seguir sus preciosas páginas estupendamente ilustradas y oírla de los labios del mismísimo Nasrudín
Una ilustradora estupenda.
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Rébecca Dautremer
viernes, 25 de enero de 2008
El árbol rojo

El árbol rojo es un cuento para admirar y compartir, no sólo por la belleza de sus ilustraciones, sino por lo maravilloso e incluso terapéutico de su contenido. Es un libro para la esperanza, idóneo para regalar a quienes se encuentren bajos de moral. Tan refleja la oscuridad, la incomprensión, la falta de lógica, de comunicación, la alienación en el trabajo, en la rutina…, incluso sabe mostrar esos momentos en que estamos perdidos y nos buscamos a nosotros mismos. Pero al final, nos regala un motivo para la esperanza, para la ilusión: el árbol rojo.
¿Quién le pone el ascabel al gato?

La clásica fábula "Los ratones" de Lope de Vega adaptada para niñós, con ilustraciones que les ayudarán a comprender las palabras más difíciles. 36 páginas que incluyen una pequeña biografía de Lope de Vega e información sobre la ilustradora. Autor: Lope de Vega. Ilustración: Irma Gruenholz
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Alexander and the Terrible, Horrible, No Good, Very Bad Day
jueves, 24 de enero de 2008
Enamorados
Elefante corazón de pájaro

«Manada de elefantes con intereses culturales busca maestra con espíritu dinámico y aventurero. Vivienda en la selva africana. Dieta vegetariana. Salario: cien toneladas de plátanos». Al leer este anuncio, una maestra, harta de enseñar a insectos y arañas, solicita el trabajo. Allí, en la selva, descubre que no todos los elefantes son iguales... ¡depende del corazón que tengan!
Urdaburutarrak

Piggybook editado en castellano en 1991 por Fondo de Cultura Económica, sello mexicano que ha difundido buena parte de sus libros (El libro de los cerdos), ve ahora la luz en euskera con Kalandraka. Se titula Urdaburutarrak y muestra, con escasas palabras y sorprendentes y detallistas imágenes, la imagen de una familia maleducada en el sexismo. Hasta que un día, la madre, deja a un lado su sumiso papel de sus labores y da a su marido y a sus hijos una lección de corresponsabilidad.
Motx eta Potx

Bi sator txiki dira Motx eta Potx, elkarrekin jolastu nahi dutenak.Potxek muino handi bat eraiki nahi du; Motxek, berriz, aukeran zulo sakona egingo luke.Eta ez batak ez besteak ez du amore eman nahi. Horrela ezin ba gauzak ongi atera, ezta? Liskar handi eta txikiei buruzko liburua da hau. Irakasgai zuhur zahar bat irakasten diguna guri eta bi kaskagogor txiki hauei ere:Elkarri lagunduz, dena errazagoa da
Kangumea

Arkume txikia galdu egin da basamortuan eta negarrez dago, amari deika... Umerik ez duen kanguru bat hurbildu zaio, sabeleko poltsatxoan sartu du eta etxera eraman du, semetzat hartuta. Baina zer gertatuko da arkumetxoa amarengandik zeinen desberdina den jabetzen denean? Aniztasunari eta maitasunari buruzko ipuin hunkigarria.
Los misterios del señor Burdick

Hace treinta años llegó un señor a la oficina de Peter Wenders, presentándose como Harris Burdick. Le contó que había escrito catorce cuentos y llevaba un dibujo de cada uno. Peter Wenders quedó fascinado con las ilustraciones. Dijo a Burdick que le gustaría leer los cuentos lo antes posible. Hasta la fecha, Harris Burdick sigue siendo un misterio absoluto.
El castillo del terror
El color de la arena

A Abdulá le gusta que le cuenten historias, leer y jugar. Pero lo que más le gusta es hacer dibujos en la arena. Desde su mirada inocente, este niño narra el drama de su pueblo, sin apenas darse cuenta de ello. Es la tragedia de todos aquellos que se ven forzados a vivir en campos de refugiados.
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María Jesús Santos
Tres monstruos

Los dos monstruos y Tres monstruos son obras de un mismo autor, por lo que presentan elementos comunes; sin embargo, tienen más peso las diferencias entre los dos títulos. Ambas historias plantean un conflicto entre personajes que se enfrentan a una situación desde diferentes perspectivas. En el caso de Los dos monstruos, se plantea un problema entre iguales que viven en diferentes contextos; y en Tres monstruos, el conflicto surge cuando uno de los personajes invade el espacio físico de los otros dos estando en inferioridad de condiciones respecto a ellos, lo que provoca un rechazo y plantea una relación jerárquica. En el primer título, el enfrentamiento sin sentido conlleva insultos y violencia hasta que se rompe la barrera que separa a los personajes y, con toda naturalidad, los dos comprueban que ambos tienen razón. En el segundo caso, el enfrentamiento es premeditado (el personaje amarillo invade el espacio de los otros dos con un objetivo). También hay insultos, más bien comparaciones metafóricas, que, bien porque hoy día las obras son mas políticamente correctas bien porque los personajes están cara a cara, no son tan directos (aunque resulten más ofensivos). Además, prima la ironía y el ingenio del personaje extranjero y cuando este consigue estar en las mismas condiciones que los otros dos se plantea la negociación. Los personajes protagonistas de Los dos monstruos son muy similares, varía su color (lo que en el momento de su publicación pudo tener implicaciones políticas) pero sus rasgos, sus gestos y sus comportamientos son muy parecidos; en Tres monstruos los dos personajes que viven en la isla son también parecidos, pero el que llega en la barca, aunque es un monstruo, tiene rasgos bastante más humanizados y presenta diferencias que producen el rechazo de los nativos. En lo que respecta al desarrollo del conflicto en las dos obras, en el primer caso, las ilustraciones están enmarcadas lo que acentúa la diferenciación de los espacios y distancia al lector. Este distanciamiento se ve reforzado por el hecho de que la “guerra” esté protagonizada por dos monstruos que se insultan de forma gratuita (no se conocen, se insultan por insultarse sin intención de herirse, como si fuese su forma de expresarse) lo cual provoca humor. En el segundo ejemplo, el lector no está tan distanciado por la ilustración, además el ilustrador intenta hacerlo cómplice del monstruo amarillo a través del lenguaje y de su posición estratégica en las ilustraciones. Sin embargo, los protagonistas son tres monstruos y el conflicto verbal sigue siendo muy exagerado.Existe una evolución evidente en la edición que también se aprecia en el tratamiento del problema planteado. En Los dos monstruos el conflicto es más general y es fácilmente comparable con cualquier situación, desde una riña entre hermanos hasta una guerra entre países. En Tres monstruos se propone claramente una situación de marginación. En esta ocasión, el autor es consciente de que el lector está más familiarizado con este tipo de situaciones y por eso utiliza la ironía como recurso humorístico y tiene una intención más crítica.
Monstruo no me comas

Monstruo, no me comas es un libro sobre un pequeño cerdito a quien le encanta comer. Su madre lo regaña continuamente porque tiene la mala costumbre de comer entre horas. Un día mientras devora unas moras que ha encontrado camino del río, es capturado por un monstruo que al igual que el adora comer y decide que el cerdito será parte de su menú.
Álex, aunque con mucho miedo, no pierde la fe y encuentra la forma de distraer al monstruo en varias ocasiones, hasta que en una de ellas logra escapar cuando la madre de este último aparece diciéndole que ni se le ocurra llevarse nada al gaznate antes del almuerzo.
Vampiros

¡El terrorífico diario perdido del doctor Cornelius Van Helsing!“Yo, Cornelius van Helsing, empiezo hoy este diario sobre mis viajes a lo desconocido. Hoy parto, no sin cierta inquietud, hacia la región de Transilvania acompañado por mi criado de confianza, Gustav, y no sé lo que allí encontraremos. El motivo de mi viaje es la grave enfermedad de mi hermano, que hace años viajó a Transilvania para resolver un extraño misterio…”.
Los patines de Sebastián

Sebastián hablaba poco. Aunque tenía muchas cosas que decir. Pero Sebastián era un niño tímido. Muy tímido. Sin embargo un día encontró unos patines abandonados en un banco del parque. Se los puso y poco a poco aprendió a patinar. Curiosamente, mientras aprendía a no caerse, le iba desapareciendo la timidez...
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Francesc Rovira,
Joan de Déu Prats,
LA GALERA
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