sábado, 26 de enero de 2008

¿Nada?


La mañana de mediados de junio en que Sergio Andina, Álvaro de la Rosa, Andrea Peláez y Alba Fombona, entraron en la biblioteca y abrieron el libro titulado "¿Nada?", estaba nevando. Salieron a la calle a contemplar el espectáculo y vieron un paisaje blanco con dos casitas, una enfrente de la otra. En la ventana de una de ellas se hallaba un gato con cara preocupada; en la otra, sobre un cojín, dormía un perro. El gato les hizo señas desde detrás del cristal para que se acercaran. Ellos no lo dudaron ni un instante.–Hola, me llamo Morro –les dijo el gato–. ¿Podríais ayudarme, por favor? Estoy buscando algo para regalarle a mi amigo, el perro que vive en la casa de enfrente y no sé qué elegir.
–Regale un tazón para la comida sugirió uno de los niños
–Ya lo tiene –contestó Morro.
–¿Qué tal una cama de perro? –propuso otro.
–También tiene –dijo el gato.–Cómprale un hueso de juguete. A mi perro le gusta mucho.
–También tiene un hueso que le encanta. Eso que me sugerís ya lo había pensado yo. El problema es que mi amigo tiene de todo. ¿Qué se le puede regalar a alguien que lo tiene todo?
–Pues no le compres nada –dijeron un niño y una niña a la vez recalcando nada.
Al gato se le iluminó la cara y se puso a dar saltitos de alegría.
–¡Claro, por supuesto! Eso es lo que le regalaré. ¡Nada! Pero, dónde puedo encontrar nada?
En ese momento sonó la música de entrar en clase. Los cuatro compañeros se despidieron de Morro.
–Tenemos que irnos, no podemos llegar tarde a clase. Ojalá encuentres lo que buscas. Volveremos luego a ver si tuviste suerte –le comentó una de las niñas.
–Lo mejor que tiene tu amigo eres tú –le susurró Sergio antes de salir por la puerta.Los niños dejaron al gato en el momento en el que se disponía a iniciar su búsqueda del regalo para su amigo.
En clase, aquella mañana, permanecieron un tanto distraídos. Pensaban en sus amigo Morro, y estaban deseando volver a la biblioteca para saber cómo acabaría aquella historia. ¿Conseguiría encontrar Morro nada para su amigo?, se preguntaban.Susana, la profesora, notó enseguida que sus pensamiento estaban en otra parte. Por eso, cuando le preguntó a Álvaro en qué estaba pensando, éste respondió.
–En nada.

No hay comentarios: