Lo que más le gusta al benjamín de la familia es jugar con sus hermanos; pero como está chico ellos no quieren jugar con él pues creen que no participa de la misma manera. Por eso Luis se pone triste. Sólo su imaginación e ingenio hacen que se divierta mucho y termine jugándole una broma a sus hermanos. Así se gana la consideración y el respeto de ellos.
Los lectores entenderán que la edad no cuenta cuando se trata de pasar juntos momentos amables; pues el cariño y la imaginación pueden compartirse siempre.
martes, 29 de enero de 2008
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