
Sebastián hablaba poco. Aunque tenía muchas cosas que decir. Pero Sebastián era un niño tímido. Muy tímido. Sin embargo un día encontró unos patines abandonados en un banco del parque. Se los puso y poco a poco aprendió a patinar. Curiosamente, mientras aprendía a no caerse, le iba desapareciendo la timidez...
No hay comentarios:
Publicar un comentario